Horas Anegadas, un poema dedicado al tiempo y a la imaginación

Horas Anegadas

En mis horas más oscuras tu cabello traza mis sueños,
Como un relámpago silente y afilado…
La tesitura de las líneas que forman tu figura

Se tatúan lento en mis dedos
Como memorias eternas que palidecen al tiempo…
En el estertor de mis respiración tus labios devoran mis pecados
Dónde solo hay penumbra,
Soledad y desvarío…
Y una mancha blanca anega las curvas de tu cuerpo
Como aquella sonrisa que nace de tus besos,
De tu mano agitada, de la locura obstinada
Y el fragor de tu sábana…
Quién fuera sombra! Y ocultarse indecente
En cada recoveco, en cada hendidura donde no penetra la mirada
Dónde solo se esconden los suspiros, los murmullos
Y la imaginación plagada de supuestos… Jamás remilgada…
En mis horas más oscuras sella mis pensamientos con un beso…
Que solo así … me reducen a nada…

By David Ortega
Dic. 2014

 

 

 

Deja un comentario