*Los cuerpos de personajes importantes de la política, la sociedad tuxpeña y extranjeros cuyos nombres y vidas quedaron en la historia yacen en este campo santo

Difícil es definir la fecha exacta en que el Panteón Galeana comenzó a funcionar, pues las tumbas más viejas datan del año 1800, algunas ya sin nombre y olvidadas por el tiempo y las familias que emigraron a otras ciudades.

Quienes se dedican al negocio de dar digna sepultura a las personas, aseguran que este panteón es el más antiguo del municipio. Sin embargo un plano de la Villa Tuxpan de E. Fagis dibujado en  1855 – que tiene en su poder el cronista de la ciudad Salvador Hernández- ubica al panteón Galeana como el cementerio nuevo marcado con la letra “M” y con la letra “L” se marca el cementerio antiguo, muy cerca de la orilla del río.

Esto deja a la duda  si “Galeana” es el primer Panteón del puerto y da un punto de partida para una investigación más profunda, pues se debe recordar que Tuxpan no tiene fecha de fundación debido a que existe desde tiempos prehispánicos.

Sin embargo  aún en 2015 el panteón Galeana sigue recibiendo a nuevos residentes, a pesar de estar copado de tumbas y ya no contar con pasillos sigue siendo la morada de muchas personas que abandonan este mundo.

A decir del Sr. Rivas conocido en el municipio por sus servicios funerarios, hacia abajo del cementerio Galeana hay cuatro pisos, porque en él se entierra hacia abajo, originalmente el terreno era de cuatro hectáreas y se calcula terminaba en la cuarta puerta y a finales de los años setentas se ampliaron dos hectáreas más, pero la población volvió a atiborrar el cementerio y ya no creció más.

Entre sus residentes tiene a personajes de gran relevancia en la vida política del puerto como el Licenciado Pericles Namorado y su hijo  Alberto Emilio Namorado, en ambos funerales el encargado de arreglar su nueva morada fue Monumentos Camacho, así lo recuerda César Camacho.

Pericles Namorado falleció a causa de  enfermedad crónica, en el año 2006, fue presidente municipal así como destacado jurisconsulto veracruzano, fue reconocido por haber impulsado la reforma política del ideólogo Jesús Reyes Heroles; así como la reforma democrática en el Congreso local que dio autonomía al órgano electoral del estado y a la Universidad Veracruzana.

También descansan aquí los restos de al Dr. Emilio Alcázar Castellanos quien fuera dos veces ex alcalde, ex diputado federal, procurador de Justicia y presidente del Tribunal Superior de Justicia. El hospital general de esta ciudad lleva su nombre.

Los restos de la madre de Enrique Rodríguez Cano también descansan en panteón Galeana, así como de muchos otros personajes de quienes se escucha hablar en la historia política y social del puerto.

Entre la leyenda y el mito

La historia más famosa del panteón Galeana es la de los enamorados Mercedes Lazo y Cesar Basáñez, para el cronista de la ciudad un mito que no puede ser comprobado, para quienes escuchan la historia una verdad.

El Cronista de la ciudad Salvador Hernández señala que la historia es un hecho difícil de comprobar y que pertenece  más al mito y la leyenda.

A la entrada de la puerta número cuatro están dos tumbas construidas exactamente iguales, con la misma fecha de defunción  08 de noviembre de 1897. Para algunos la plebeya era ella, para otros el plebeyo era él.

Así como Romeo y Julieta no pudieron continuar su amor, tampoco lo pudieron hacer Mercedes y César Basáñez, algunos dicen que  él se ahorcó de un árbol, mientras ella se envenenó al consumir un fuerte raticida que  adquirido en una botica.

Otros dicen que ella fue la que se ahorco y el llego hasta el árbol donde su amada dio el último suspiro, para regresar a la hacienda llevándola cargada mientras cabalgaba, teniéndola en sus brazos se quitó la vida.

Quienes visitan el panteón hoy en día advierten que en esas fechas la cuarta puerta era lo último del panteón, señalando que entre las tumbas de 1900, hay  dos de 1800. Tal vez la familias decidieron dejarlos juntos en la eternidad.  Pero la duda queda para quien visita las tumbas, ¿Por qué tan alejadas de todas aquellas que fueron construidas en 1800?

Hoy quienes visitan a sus familiares, señalan el abandono en que se encuentran las tumbas de estos jóvenes  a las cuales  ni los familiares ni el gobierno les da mantenimiento. Una historia que los tuxpeños comparan con la de Romeo y Julieta.

En las criptas iguales se aprecian sus nombres Mercedes Lazo, nacida el 11 de septiembre de 1879 y finada el 8 de noviembre de 1897 y César Basáñez, nacido el 19 de noviembre de 1875 y fallecido el 8 de noviembre de 1897.

La historia de amor  reportó el periódico

En el panteón Galeana reposan los restos de otra enamorada, de esta historia se logra conocer un poco más ya que el periódico «El Puerto», tomo nota de ello en su edición del 16 de junio de 1933. Documento que tiene en su poder el cronista de la ciudad Salvador Hernández.

“Decepción Amorosa” es el encabezado de la nota periodística que narra la decisión de Carmen Mendoza de 18 años y Pascual Prianti de casarse por la Iglesia, sin embargo los padres de ambos jóvenes se oponen a la relación lo que desemboca en una tragedia.

Esto cuando la joven decide ir a la botica «La Huaxteca» que se ubicaba en la parte baja del Hotel Reforma para solicitar una dosis de estricnina. Fue  Miguel Olmos quién despacho el pedido.

La joven fue a su casa ubicada en Heroica Veracruz y se tomó la potente dosis que le arranco la vida. Del joven sólo se sabe que se fue del puerto.  Se dice que los restos de esta enamorada se encuentran en el Panteón Galeana.

Monumento a los petroleros

En la entrada de la puerta se erige un monumento a 8 de los 12 caídos en la explosión del chalan el 30 de agosto de 1936,  los trabajadores de monumentos del área refieren que cada año los petroleros llegan en la fecha para rendir un breve homenaje, limpian la tumba, llegan con flores y a veces mariachis.

Desde hace 20 años que Hilario Jiménez se ubica aquí siempre ha visto  a los petroleros hacer un homenaje,  sin falta.

Por su parte el cronista de la ciudad recuerda esa fecha “Yo estaba en la calle Morelos en la oficina de correos entrevistando a una persona, cuando llego la noticia de que había explotado un chalan allá en Tampamachoco y que había habido varios muertos, como a eso de las diez de la mañana me entere en un mes de agosto, hacía un calor del cocol, ya cuando llegue ya estaba la zona acordonada porque estaban recogiendo los despojos; y es que los destrozo”.

Salvador Hernández recuerda que antes había unos chalanes, se les llamaban cuadrados unos eran de madera y otros de metal, los de metal eran de Pemex, esos navegaban en el canal interior de Tampamachoco, pues antes había navegación en este canal y en el  canal de lo que era Tamiahua hasta llegar a la laguna de ese municipio y  de ahí llegaban San Jerónimo y al otro lado estaba Tampico.

Esos chalanes traían al puerto la tubería para Pemex, esa tubería llegaba en tren de Monterrey y las bajaban  en Tampico y ahí las subían los chalanes, de Tuxpan salían unos remolcadores y regresaban con el chalan que descargaban en la Barra o en Cobos, según donde se necesitara.

Pero con el tiempo se azolvo el canal y ya había carretera  y otros medios de transporte, por lo que el chalan fue abandonado  y cuando fue una cuadrilla a deshuesarlo explotó. Había un muchacho Chávez asegura el cronista que no era trabajador pero andaba ahí y pereció.

La gente recogió los despojos y espanto a los perros que andaban rondando ahí, porque todo quedo regado, los cuerpos mutilados. “Recuerdo que aquella nota la mande al Excélsior y a La Tribuna” comenta Salvador Hernández.

Hay una foto de ese cortejo, que va encabezándolo Don Álvaro Lorenzo Fernández que era el superintendente  de Pemex en barra norte y el jefe de personal Cornelio Gogeascoechea.

En las lapidas se leen los nombres de Pablo Contreras Duarte, Eloy Fernández López, Abraham Hernández, Epifanio Rangel Pérez, Ascencio Mar Mendoza, Josué Azueta Zúñiga, Flavio Yáñez Gallegos, Miguel Chávez C.

El Sr. Rivas asegura que las tumbas de los otros trabajadores también se encuentran en el panteón Galeana, pero fueron sepultados en lapidas familiares.

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