By: David Ortega

Quema tus alas,
con la ceniza crea los sueños,
con las lágrimas de tus ojos
crea el sendero de la redención,
corta con aquel filo brillante
los hilos de la sangre:
qué la ilusión descanse
en cada paso,
en cada beso,
en cada eco que grita que aún no has muerto.

-D.
Mar2017

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