Muchas palabras
no enunciadas en el declive de tu voz,
serenata divina que se disfraza
de luto… de silencio… de gélida caricia…
Es en el estertor,
en el ligero temblor de tus respiros,
que la luz incandescente
se entretiene con el vuelco de tus sueños
liberando de tu diáfana forma,
los huesos carcomidos por tu sangre espesa.
No más suspiros,
no más ruidos,
no mas latires vanos de llamas y ceniza.
Solo el vasto desierto yermo,
se vestirá del eco de tus recuerdos
pintados de olvido,
un silbido tenue de la profundidad de tu existencia
se disipa en letras escritas en lo mundano,
transparencias obsoletas
de las alucionaciones de la materia.
Vuela libre, corta el hilo de plata de la ilusión,
entra en el círculo de fuego,
tornándote luz sobre el Cielo.
Duerme en el brillo de este filo,
de notas carmesí…

Sept.2017

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