Cuando la señal del celular se pierde y los sonidos del mundo civilizado se apagan, sabes que estas en el lugar perfecto.

Ese sentimiento lo vives en el Anono la comunidad que los españoles nombraron como “la ciudad de las montañas” pues desde el punto más alto tienes una vista tan espectacular que llega hasta la playa de Tamiahua.

En esa cima los pobladores dan sepultura a sus familiares y es a los pies de esa cúspide que los lugareños de los cuatro barrios celebran las fiestas del Ochavario.

Llegar al Anono no es fácil es un camino tortuoso, tomando la desviación de Cerro Azul comienza la terracería, pero tomando esta ruta también podrás encontrar bellos paisajes y un pozo con agua de manantial en el que cuenta la leyenda viven las tepas.

En ese arroyo las mujeres de la comunidad lavan la ropa en piedras puestas como mesas y tienen sus ollas y cazos en los que recolectan el agua para enjuagar la ropa.

Al llegar frente a la iglesia veras calles muy vacías, pero  es sólo una ilusión, el Anono está lleno de gente.

Los festejos del Ochavario comenzaron desde muy temprano, a eso de las seis de la mañana ya los grupos de “La Malinche” llegaban a las casas para realizar el baile tradicional.

Los danzantes son recibidos con alegría en ocasiones con comida, agua o un apoyo económico para seguir comprando sus atuendos.

Y es así como los danzantes recorren casa por casa  los cuatro barrios que conforman la comunidad.

No hay taxis, se camina de un lugar a otro, tampoco hay caballos aunque me pareció ver un burro, no hay drenaje por lo que los baños están afuera de las casas. Ni lo pienses no hay oxxo si acaso una tienda que abastece a la colectividad.

Pasaras el día apoyado por los habitantes de la comunidad quienes te invitaran a comer en sus casas esos platillos realizados en cocinas de barros,  te servirán agua de frutas, pero no, no encontraras un hotel ni un hostal, ¡vivirás ese día de la hospitalidad!.

El Ochavario reúne a los cuatro barrios, los danzantes, la sociedad y los invitados se unen a las dos de la tarde para un desfile y  realizan una misa a las tres de la tarde para después continuar con danzas, obras de teatro y la representación de la ofrenda tradicional.

Pero no sólo participa el pueblo de Anono, desde otras comunidades llegan invitados para participar en el baile de “La Malinche”. Este año desde  Tuxpan llegó una representación de danzantes quienes desde temprano salieron de sus casas y viajaron por tres horas para llegar a esta celebración, todo con el ánimo de preservar las tradiciones.

 

Pero, ¿Qué es El Ochavario?

A decir de Gabriel Cruz historiador y oriundo del lugar, el Ochavario es una festividad ligada en su totalidad a Días de Muertos, es una tradición donde en la antigüedad los huastecos de la región se congregaban o hacían “visita al cementerio” llamado actualmente panteón o camposanto, ahí despedían a los muertos después de finalizada las ofrendas de fines de octubre y principios de noviembre.

El nombre de Ochavario se debe a que se realizaba después de ocho días. Los familiares y amigos asistían al panteón a realizar rituales de ofrendas y bailes, ahí se les despedía con llantos y comidas en ofrenda a los difuntos.

En el aspecto cosmogónico esta festividad se relacionaba a la despedida de Pijchal la serpiente de los siete colores del cielo o Arcoíris a la cual le ofrendaban un baile actualmente conocido como Danza de la Malinche.

Según la calendarización agrícola esta danza está relacionada a la naturaleza y los astros se bailaban a principios del primer y séptimo ciclo astrológico es decir en los principios de vida por el mes de marzo y el último ciclo de muerte en el mes de octubre noviembre.

Esta festividad actualmente no es relacionada en si a alguna doctrina religiosa sino al contrario es una festividad propia de la comunidad que se tenía desde tiempos antiguos.

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