*Sombrerería Reyes abrió hace 52 años cuando sus jóvenes propietarios iniciaban una familia.

Carmen Cruz Vicencio se casó a los 24 años  con su esposo Andrés y fue cuando él compró el local y comenzó con la venta de sombreros. El padre de Andrés se dedicaba al comercio  y desde el momento que abrió hasta su muerte trabajo en ese local, que su esposa continua abriendo diariamente para continuar el proyecto de su marido quién murió de un infarto tres años antes de cumplir sus bodas de oro.

¿Cuántos años tiene abierto este local?

Desde que yo me case con Andrés hace como 52 años.

¿Cómo surgió la idea de poner un negocio de sombreros?

No, pues el trabajo juntos y ese año que nos casamos compro el local teníamos 24 años, hoy tengo 75.  Su papá vendía  sombreros y tenía un puesto en el mercado, entonces en aquel puesto el trabajo duro y ya después compró el de acá.

A los 24 años Carmen Cruz Vicencio comenzó una nueva vida a lado de su esposo Andrés y un nuevo negocio

¿Sólo se dedican a la venta de sombrero?

Puro sombrero y ya con el tiempo le metió tantito de venta de gorra deportiva.

¿Hay mucha demanda de sombreros?

Si, vienen a comprar sombreros de todas clases, de palma, de hilo de lona, de tela.

¿En su mayor parte son para hombre?

Vendemos para hombre y mujer, en su mayoría para hombre. Desde que inicio el negocio seguimos vendiendo lo mismo, sombreros.

¿Quiénes son sus clientes?

La gente que viene de las rancherías, de México, de varias partes. Aquí vienen de las rancherías más cercanas, desde los patrones hasta los campesinos.

¿Ha recibido a turistas?

Claro que sí, extranjeros, gringos, de varias partes.

¿Cuándo vienen los turistas que tipo de sombrero piden?

Sombreritos de palma para ir a la playa, de paja, de los económicos de 30 y 40 pesos.

¿Al día  cuantos sombreros llegan a vender?

Hay veces que no llego a vender ninguno,  a veces que dos o tres.

¿Qué precios tiene los sombreros?

El más  económico cuesta 40 pesos, el más caro 150 pesos.

Esta caja fue comprada antes de iniciar el negocio de sombreros y hoy en día sigue funcionando.

¿En qué lugar se surten de sombreros?

Tenemos proveedores de varias partes,  como por ejemplo de Tehuacán, San Francisco del Rincón, México hasta ahí. Ya tengo mis fábricas que me surte.

¿Cuál es el sombrero que más le solicitan?

De todo sombreros de todas clases, sino y corriente. Hilo, palma de todo.

¿Es el único local que está dedicados completamente a sombrero?

Bueno, adentro del mercado también vende sombreros, pero también venden ropa y otras cosas. Pero nosotros de lleno, solo vendemos sombreros. Hay unos locales adentro que son hermanos  de mi difunto esposo que también se dedican a la venta de sombrero.

¿La venta solo de sombrero de dio para sacar a su familia adelante?

Si, con esto sacamos adelante a cinco hijos y ahí me voy. Días  bien, días mal, días que a veces no me hago ni la cruz, no ha seguido pero ahí veces.

¿Y en semana santa como le va?

A veces bien, pero cuando hay mal tiempo pues el turismo no viene y es cuando nos va regular.

¿Ha sido difícil llevar un negocio?

Pues hay días buenos y días malos, para tener 52 años en el negocio imagínate, aquí deje toda mi juventud. Entre a la edad de 24 años, tengo 75.

¿Tiene vacaciones?

No, nada. A menos que me las de, si tengo una fiesta me voy y cierro.  Me voy a divertir un rato. Pero son pocas y es que ya le agarre cariño a mi negocio, pues imagínate desde los 24 años, desde que me case a vender sombreros. De aquí he sacado adelante a mis hijos.

¿Qué nivel de estudio les pudo dar a sus hijos?

Hasta que se recibieron, tengo un agrónomo, una maestra y así, son cinco hijos.

¿A que horas abre el negocio?

Abro a las nueve y cierro a las ocho de la noche, pero a las tres salgo a comer.

¿Cuándo iniciaron las ventas era mejor que hoy en día?

Si, hace 50 años si, ahora ha ido decayendo, antes era mucho más la venta. Ahora ya sale para la pura necesidad.

¿Es difícil mantener un negocio tanto tiempo?

No, para mí no, por el amor que le tengo a mis sombreros para mí no fue difícil. Todo fue muy bien. Y falleció mi esposo hace 7 años, él y yo trabajábamos los dos juntos. Un día yo me viene temprano a abrir el negocio y a las once me llamo mi hija llorando para decirme que mi esposo se estaba muriendo, cerré y me fui y ya cuando llegue ya estaba muerto.  Estuvimos juntos 47 años, nos casamos en 1963.

 ¿Fue difícil retomar la tienda después de su muerte?

Pues cuando falleció sí, es lógico, me decaí, me enferme pero poco a poco regrese a trabajar. Por qué imagínate 47 años juntos.

¿A ustedes les toco la inundación del 1999?

Si, como no, perdimos todo en la inundación hasta lo que teníamos en la bodega, pero los proveedores nos conocían y nos surtieron.

¿Estudio alguna carrera?

No, siempre me dedique a los puros sombreros.  A venir a trabajar, me dedique a mis hijos y al negocio.

¿Usted hasta cuándo piensa dedicarse al negocio?

Hasta que Dios me diga, hasta que me muera.

¿Cree que el  negocio continúe después de usted?

Pues yo les digo a mis hijos, es el negocio que dejo tu papá sino quiere uno que lo continúe otro, son cinco hijos, haber cual le entra.

Amigos esta entrevista la realizamos en el año 2015 y pertenece  una de las tantas historias que se han entretejido en el emblemático Mercado Municipal Enrique Rodríguez Cano, porque no sé puede hablar del puerto sin mencionar a quienes han sido parte fundamental de su desarrollo.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: